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domingo, 31 de mayo de 2009

Seminario sobre Periodismo y Medio Ambiente en Valladolid

Los medios de comunicación juegan un papel esencial
en la percepción que tiene la sociedad de los retos
ambientales. Una percepción que es decisiva en el
momento de afrontarlos.
Elaborar y transmitir de forma correcta la información
ambiental no es tarea fácil. Los periodistas que tratan
este tema han de seleccionar, entre multitud de fuentes,
la información apropiada, analizarla y validarla para
garantizar su calidad y fiabilidad. En esta selección
tendrán que elegir entre informaciones procedentes del
sector público, de la comunidad científica, de diferentes
sectores empresariales y de grupos ecologistas.

Una vez se ha identificado la información adecuada,
hay que presentarla de manera rigurosa y también
atractiva, compatibilidad a menudo difícil de encontrar
en un contexto marcado por la competencia en ofrecer
la noticia más actual lo más pronto posible.

Por todo ello, la Fundación Gas Natural encargó a
D. Antonio Cerrillo, periodista especializado en temas
ambientales de “La Vanguardia”, la coordinación de un
libro en el que once periodistas ambientales de toda
España expusieran, “desde dentro”, las dificultades
que obstaculizan el desarrollo de su labor. Uno de
estos autores es D. Miguel Tré, que analizará la situación
específica de Castilla y León.
En este sentido, con la colaboración de la Consejería
de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León,
nuestra Fundación ha organizado este Seminario, en
el cual nos complacerá presentar el libro El periodismo
ambiental. Análisis de un cambio cultural en España.
Su contenido cubre el tema en todas sus vertientes,
es decir, prensa, radio, televisión, Internet y revistas
sobre naturaleza, dedicando una atención especial a los
aspectos relacionados con la energía y los efectos del
cambio climático, y a la situación en Castilla y León.

Además, también se expondrán los puntos de vista
de los directivos de los medios de comunicación, de
la Administración Pública, de la comunidad científica
y de las empresas. Todos ellos comentados por
ponentes de primer nivel en sus respectivos ámbit os
de competencia ambiental.


Fuente:

sábado, 28 de junio de 2008

¡Juntos!

Desde que el hombre es hombre ha sentido la necesidad de comunicarse. La codificación expresiva, la evolución del soporte material del sistema de signos y la paulatina evolución en la concepción y uso de los medios han ido permutando, lentamente, gracias a la superación de las dificultades técnicas respecto a la reproducción del mensaje y, sobre todo, gracias a la mayor liberalización en la producción y el acceso del comunicado (el progreso social).

Partiendo de un modelo básico en los que se esbozaba un emisor y un lugar de recepción, (mensajeros remunerados voceando en una plaza pública el contenido de un mensaje ajeno) hasta la actual masificación de los medios y las audiencias, la aparente revolución del modelo únicamente se comprende desde una innovación progresiva en la tecnología. La base del sistema de transmisión solamente ha ganado su complejidad en función de la progresiva ampliación de la sociedad (los destinatarios ya no caben en las plazas públicas y el mensaje les llega, involuntariamente, condimentado con ocio y disfrute en sus propios hogares).




Los medios de comunicación actúan como las modernas tuberías de las grandes ciudades, transmiten la información que el consumidor ingiere al abrir el grifo, y evolucionan en función de la mayor o menor demanda ensanchando las canalizaciones o su capacidad informativa (más o menos cloro, oxígeno o incluso litio)... pero en el proceso pierden algo más que el agua inocua, pierden la concepción original del sentido de la comunicación (su carácter bidireccional, su doble sentido).

La comunicación etimológicamente también se puede entender -y debería hacerse- desde su dimensión ritual. Yo hablo, tu me respondes, yo escribo, tu (por favor) comentas... el espectador, no obstante, queda reducido en la actualidad a su carácter de consumidor: "Yo veo un programa divertido y el medio me intenta colar unos anuncios".

Como en el medioevo, las armas de persuasión, publicitarias espadas, han evolucionado paralelamente con los sistemas defensivos, inmovilizadoras y perezosas corazas fías de un metal forjado en la fragua del relativismo, y la comunicación (unidireccional) se percibe como natural frente a la intercomunicación.

Ahora bien, yo no te voy a vender nada (no tengo espada), quiero entablar una conversación contigo (aquí sobran las corazas), quiero que comentes y creo que la relación será beneficiosa para ambos. ¡Abramos juntos este nuevo espacio para el diálogo!